Amatitán: la verdadera cuna del tequila

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Muchos no conocen esta historia, pero la realidad es que el pueblo de Amatitán, Jalisco, es la verdadera cuna del tequila y una joya del paisaje agavero 

¿Qué tanto conocen ustedes de Amatitán, Jalisco? Mucha gente lo ubica como aquél pueblo que está antes de llegar a Tequila. Y, quizá, por su tradición de la quema del mal humor antes del carnaval. Es un lugar tranquilo, apenas a 45 minutos de Guadalajara, donde la tradición ganadera y paisaje agavero lo convierten en un excelente lugar para relajarse. Pero hay otra faceta de Amatitán que es muy distinta, y aquí estamos para hablar de ella. Y es que mucha gente no lo sabe, pero Amatitán es la verdadera cuna del tequila. 

Así es, a pesar de que se llama como el pueblo, el tequila no nació en Tequila, sino más arriba en el paisaje agavero, en el pueblo de Amatitán, hace ya muchos siglos. Dice la leyenda que el tequila se inventó durante una tormenta, cuando un rayo le pegó a un agave que crecía en el pueblo, y lo coció instantáneamente. La gente, animada por el aroma dulce de ese agave, probó el líquido que estaba escurriendo, y así pronto comenzó el proceso que terminó en lo que hoy conocemos como tequila.

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Pero más en concreto, acá en el rancho El Caballito Cerrero, se hallaron vestigios de una fábrica a cielo abierto, con hornos, molinos y tinas para fermentación, donde se producía mezcal y tequila. Sin duda, es la fábrica de tequila más antigua de Jalisco, y por ello, cada 27 de mayo, celebramos aquí en Amatitán, el Día Mundial del Tequila.

¿Y cómo es que se llega a Amatitán? Como les dije, el mero pueblo está apenas a unos 45 minutos de la ciudad, por la carretera libre a Nogales. Primero uno se va para la Venta del Astillero, y toma la carreta de un solo carril hasta cruzar el poblado de Santa Cruz, después El Arenal y enseguida, tras la curva que se llama “La Herradura”, te encontrarás muy pronto con el paisaje agavero y único de Amatitán. Porque aquí, la ruta del tequila te espera siempre.

Por El Tequilero

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